Marcelo Guerrero, narrador argentino afincado en Córdoba (Argentina), me hizo esta entrevista para su blog Cuentos en camino. Podéis leer directamente el post en el blog o leerla aquí debajo.
¿Por qué cuenta cuentos Pep? ¿Es necesario que un cuentero se auto-realice esta pregunta? ¿Por qué?
Cuento cuentos porque tengo algo que contar y también porque hay quien está interesado en escucharme. Y con el paso de los años voy siendo consciente de que también cuento porque los cuentos son en la palabra dicha y sé que de este modo contribuyo a su pervivencia.
Cuento porque disfruto y siento que quien me escucha también lo hace.
Cuento porque no se me ocurre otra manera mejor de vivir los días.
Si la Real Academia Española te pidiera una definición de CUENTERO, lo más concisa y profunda posible, ¿qué responderías?
Cuentero es aquel que habita el cuento o, mejor aún, que es habitado por el cuento.
Personalmente prefiero el término cuentista, con más tradición en nuestra lengua y con ese paralelismo con el término artista. Pero la definición, en todo caso, sería la misma.
¿Qué consejos le darías a un cuentero para preparar su primer espectáculo escénico?
En primer lugar que se forme: ya sea en cursos, talleres, escuelas… ya sea leyendo teoría, ya sea reflexionando sobre el trabajo propio. También creo que es importante ver y escuchar a muchos otros narradores, desde una mirada crítica, como parte del proceso de aprendizaje.
Y una vez hecho esto pienso que es fundamental ser honesto: los cuentos exigen verdad. Verdad en lo que uno es y dice y cómo lo dice. Verdad en la búsqueda de la propia voz y del propio repertorio. Verdad en el acto de contar.
Hecho esto, que es tarea de cocina, una vez se encuentra uno en el escenario, es momento de compartir y, sobre todo, de disfrutar.
De un tiempo a esta parte han proliferado redes, asociaciones, grupos y demás formatos que intentan reunir, encontrar y proyectar a cuenteros regionales e internacionales. ¿Cuál es tu postura con respecto al espíritu y al funcionamiento de estos espacios? ¿Nos contás qué es AEDA?
Este oficio nuestro es bastante solitario, al menos aquí en España, salvo en grandes ciudades, es difícil encontrar a otros narradores cerca de donde tu vives y poder verte y charlar sobre cuestiones relativas al trabajo. En este sentido las redes virtuales (listas de distribución, facebook, linkedin...) e internet en general (webs, blogs, foros...) han servido para ir tendiendo puentes, afirmar relaciones y crear espacios de reflexión y encuentro. Pero seguimos necesitando de redes formales (además de las virtuales), es por eso que de unos años a esta parte han ido naciendo asociaciones (como AEDA, ANIN, MANO… en España: http://bit.ly/1hBOogE) y redes de asociaciones (como el FEST en Europa: http://www.fest-network.eu). Ojo, no confundir este asunto de las asociaciones y las redes con otras plataformas que buscan más el interés particular que el general (por ejemplo: http://bit.ly/1mAoPwo).
En este sentido AEDA fue la primera asociación de narradores orales profesionales de ámbito nacional. Gente que vivimos de contar cuentos y que compartimos cuestiones y problemáticas muy concretas: legalidad, fiscalidad, dignificación del oficio, visibilidad, etc. Tienes toda la información sobre esta asociación, objetivos, líneas de acción, etc., en su web: www.narracionoral.es
Hay un debate latente (al menos en Latinoamérica) en torno a las relaciones entre la narración oral y el teatro. ¿Cuál es tu reflexión sobre el tema?
La narración oral contemporánea y el teatro son disciplinas artísticas que comparten algunos elementos pero que difieren en muchos otros. Por ejemplo, es fantástico contar en un teatro: un espacio dispuesto para la cómoda escucha del público. Pero la narración ha de romper esa cuarta pared (de ahí que muchos narradores pidan luz de sala para contar) que tan precisa es para los actores, pues el narrador interactúa (y dialoga) con el público, esto es vital para el cuento, y sin embargo no tiene por qué serlo para el teatro. Otro ejemplo: el actor actúa, mientras que el narrador trabaja no tanto como un actor sino como un director de cine que estuviera contando una película que cada espectador iría visualizando en su “pequeño cine interior”, que diría Pepito Mateo.
¿Podés relatarnos alguna anécdota personal, que lleves como un tesoro, ligada a tu experiencia con el oficio de contar cuentos?
Los cuentos me han dado mucho y muy bueno: desde visitar lugares y países hermosos a conocer a personas maravillosas (narradores, público, entusiastas del cuento, estudiosos...). ¿Alguna anécdota? Recuerdo que un día en Guinea Ecuatorial un numeroso grupo de alumnos de secundaria me comentaron que estaban esperándome impacientes porque querían ver qué era eso de escuchar cuentos de día (la cultura Fang escucha y cuenta cuentos en las noches de luna llena, por esta razón a ellos les pareció una cosa de lo más insólita).
Una sesión de cuentos muy especial fue la que viví en Panamá con un grupo de niños de la calle que se quedaron completamente absortos oyendo cuentos durante algo más de una hora, eran niños muy violentos e intranquilos y parecía imposible que pudieran quedarse quietos escuchando; sin embargo, lo que en verdad sucedía es que tenían hambre de palabra dicha.
Por último te contaré que en dos ocasiones me ha ocurrido que dos cuentos que he inventado y contado durante una época de mi vida, años después, me han vuelto desde la boca de narradores espontáneos sin saber que ese cuento, originalmente, era mío. Como si de alguna manera esos dos cuentos siguieran vivos en otras gargantas y corazones y se asomaran por aquí a hacerme una visita.
Por último: el pasado año cumpliste “20 años de cuento” y, como dice el tango, veinte años no es nada… ¿Qué hay en el horizonte futuro de Pep?
Ojalá haya, al menos, otros veinte años como estos que he vivido abrazado al cuento: contando, escribiendo, reflexionando sobre mi oficio, leyendo... veinte o cuarenta años más. Ojalá.
Desde Córdoba, Argentina, ¡Muchas Gracias!
Gracias a ti. Un abrazo
Con motivo de mi participación en el I Festival Internacional de la Palabra en Escena (San Luis, Argentina), Marina Balbo me hizo esta entrevista que se publicó en El Diario de la República. Este festival formaba parte de la gira por diversos festivales de Argentina y Chile que realicé en agosto y septiembre de 2015.
Puedes leer la revista en formato digital en este enlace.

Mª José Alés me hizo esta entrevista para la revista Optiks, de Ibi (el 28 de mayo de 2015). La revista se publicó a mediados de octubre y puedes verla aquí, y la entrevista directamente aquí.

Pep Bruno es un contador de historias, a él le gusta que le llamen “cuentista”, que ocupa un lugar privilegiado, por su valía y por su buen hacer, en el mundo emergente, para algunos aún desconocido, de la narración oral actual. Hoy tenemos la suerte de poder entrevistarlo en Opticks.
Yo podría hablar largo rato de Ud. He recopilado multitud de datos y he tenido el placer de escucharle en dos inolvidables ocasiones. Sin embargo prefiero, si le parece bien, que sea Ud. quien se presente a los lectores de nuestra revista.
Soy Pep Bruno, narrador oral profesional desde hace 22 años. Este oficio mío me ha permitido viajar por gran parte de América, Europa y un par de países de África, pero sobre todo me ha permitido conocer a un montón de gente estupenda que vive, como yo, abrazada al cuento contado.
Antes he adelantado que la narración oral, si nos guiamos por lo que aparece en los medios de comunicación habituales, no es demasiado conocida en España, aunque haya existido desde siempre. Si esto es así, ¿qué motivos existen para ello?
Los cuentistas somos artesanos de la palabra: trabajamos contando a grupos reducidos. No salimos en televisiones ni tenemos una gran repercusión en medios porque lo que hacemos es algo humilde que, además, no encaja en los canales enlatados de comunicación: nosotros necesitamos contar mirando a los ojos y respirando con el público, y esto todavía no hay manera de apresarlo para la pantalla. Mientras tanto seguimos con la lluvia fina de la palabra dicha, persona a persona, corazón a corazón.
Conocida o desconocida en la actualidad, ¿cómo, dónde, cuándo y quiénes iniciaron el movimiento tendente a difundir los valores de la narración oral y que ésta adquiera plena vigencia?
El ser humano se diferencia de los animales por su necesidad de habitar en tierras de ficción, por lo tanto los cuentos contados han existido siempre entre nosotros. Lo que parece que languidecía y que, poco a poco desde los años ochenta, se va revitalizando en España es el oficio de contar cuentos. Son muchos los motivos que han hecho que la palabra dicha volviera a campar por orejas y corazones, aquí van algunos: la narración oral suma a la hora de trabajar atención, creatividad, adquisición del lenguaje, memoria, vocabulario...; es la estrategia estrella para animar a leer; los cuentos contados también son un estupendo recurso para reforzar el aprendizaje de otras lenguas; etc. Pero sobre todo nos encanta contar y escuchar buenas historias. Es algo delicioso.
Completando la pregunta anterior, ¿cuáles son a su juicio esos valores?
Como decían los clásicos a través de los cuentos se educa deleitando, porque el cuento contado transmite valores (muchos y muy variados) y conocimientos. Pero como te he comentado antes en los cuentos contados hay muchos elementos de gran relevancia que se cultivan. Por ejemplo: las estructuras de pensamiento son similares a las estructuras internas de los cuentos tradicionales, por lo tanto cuanta más gimnasia de cuento contado hagamos más preparados estaremos para realizar y comprender ideas. ¿Otro ejemplo? La narración oral se desarrolla en el plano de la oralidad, un ámbito bastante olvidado hoy en día en ámbitos de educación formal pero, sin embargo, imprescindible para desenvolverse en el día a día (entrevistas de trabajo, comprender discursos, organizar exposiciones orales, diálogos y negociaciones, etc.).
Javier Celaya en su libro “La voz de los niños” (1972), en el que recopila cuentos, canciones, ensalmos y conjuros antiguos, se queja de que, por influencia de la radio y la T.V. cada vez se oye menos en nuestras calles cantar a los niños. ¿Cómo influyen en nuestros niños las nuevas tecnologías y qué puede hacerse para que esa influencia no sea negativa?
Sobre este asunto he escrito algunos artículos que podéis encontrar en mi web (por ejemplo aquí). Desde mi punto de vista los niños y niñas están sobreexpuestos a las pantallas interactivas. Soy bastante radical en ese sentido: intentaría que hasta los diez o doce años los niños vivieran libres de pantallas interactivas y televisión y que corrieran la calle, jugaran en descampados, subieran a los árboles... de esa manera y casi de forma natural las cancioncillas y otros recursos del folclore infantil de tradición oral volverían a habitar en las gargantas de nuestros hijos. Ya tendrán tiempo de enredar en pantallas cuando crezcan, pero en ese momento llevarían con ellos la mochila de una infancia plena de juegos y recuerdos felices.
Ud., además de cuentista oral, es escritor. ¿Suele llevar la narración oral a la escrita? ¿Siente el cuentista la necesidad de escribir textos que se adapten a su forma de ser y expresarse?
No, no habitualmente. Hay narradores que escriben (los menos) y escritores que cuentan (también los menos). Lo normal es que los narradores orales se dediquen a contar y, en muchos casos, a impartir formación a otros profesionales. Aun así en la actualidad en España hay un buen puñado de cuentistas que tienen también libros publicados (en algunos casos muchos libros y muy premiados de hecho), pero son dos lenguajes (el oral y el escrito) muy distintos.
Cuentista, escritor y también editor. Ud. creo en el año 2005 la editorial “Palabras del Candil”. ¿Es complicado mantener una editorial en el momento actual? ¿Qué aporta al mundo editorial “Palabras del Candil”?
Esta editorial (palabrasdelcandil.com) centra todo su catálogo en la publicación de libros y cuentos de narradores orales profesionales. Tenemos distintas colecciones (de creación, de tradición, de teoría, etc.) y todas están pensadas para quienes cuentan cuentos o para quienes disfrutan con los cuentos contados. Es una editorial pequeña para un pequeño colectivo de profesionales y amigos del cuento oral.
Comentan los libreros que venden muchos libros para niños y pocos para adultos. ¿Qué condiciones deberían darse para que un niño lector se convirtiese en un adulto que también lo fuera?
Hay niños muy lectores que dejan de serlo al entrar en la adolescencia (donde irrumpen nuevas necesidades e inquietudes), pero con el paso de los años muchos de estos niños vuelven a la senda de los libros y la lectura profunda y placentera. No son matemáticas pero hay algunas cosas que van sumando para hacer lectores: que en casa se lea (que los padres y demás hermanos sean modelos lectores), que haya tiempo y lugar para leer juntos, que se lea en voz alta a menudo a los más pequeños, que adultos y niños tengan su propia biblioteca, que juntos vayamos a comprar libros a la librería, que se visite habitualmente la biblioteca, que se hable de libros en casa, que se compartan lecturas...
¿Cuál cree que puede ser el futuro de la narración oral en España? ¿Sucederá como en el libro de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, que los que mandan harán desaparecer los libros, quedando sólo la memoria individual y colectiva en la cabeza de los perseguidos narradores?
Seguirá habiendo cuentos contados mientras haya seres humanos. Cuentos de mayor o menor calidad que vengan del venero de la tradición o que hayan sido soñados por algún autor. Y si los cuentos se van olvidando pervivirán otros textos de tradición: sucedidos, chascarrillos, chistecillos, leyendas urbanas... porque la palabra dicha siempre da alegría, y contarla, contárnosla, es una fiesta.
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