En Borox, un pueblo de Toledo, estuve contando cuentos el 25 de abril de 2005. La sesión era para un grupo de mujeres mayores. Cuando terminé de contar una mujer de 84 años, Antonia, me dijo que ella se sabía algunos cuentos, y mientras comíamos unos dulces con los que nos agasajamos tras los cuentos, ella contó estos tres. También cantó "los pajarillos" con el milagro de San Antonio, pero, desgraciadamente, por aquel entonces yo no tenía grabadora... Afortunadamente sí se me ocurrió escribir lo que contó nada más salir de la biblioteca.

1 El tío Sístulo

El tío Sístulo se parecía al santo de las andas, en Pantoja, y como el santo estaba hecho polvo, el cura vistió al tío Sístulo de santo y le cubrió la cara con miel para que pareciese madera vieja, y lo llevaron en procesión. Las moscas le iban incordiando por la miel y el "santo" iba guiñando los ojos. Las viejas lo miraban ojipláticas cuando de pronto no una mosca sino una avispa fue la que quiso paladear la miel, entonces el tío Sístulo no pudiendo sufrirlo más se bajó de las andas y se fue corriendo. Y claro, todas las beatas salieron detrás del santo gritando "milagro, milagro".

 

2 El santo y la catedral

Cuenta que una vez un niño vio a su padre la cola y le preguntó: "papá ¿eso qué es?", y el padre respondió: "eso es el santo".

Al poco el niño ve a la madre su cosa y le pregunta: "mamá ¿eso qué es?", y la madre le responde: "la catedral, hijo, esto es la catedral"

Un día el niño pilla a los padres en medio de la coyunda y se pone a cantar el himno de España, y los padres le preguntan que por qué se pone a cantar el himno de España, y el hijo responde que como el santo está entrando en la catedral...

 

3 El pastor ignorante

Había una vez un pastor que nunca había estado en el pueblo ni en una casa. Un día fue al pueblo a casarse. Después de la boda se va con la esposa y el padrino a la casa. Cuando entran en el dormitorio pregunta que qué es ese montón de nieve y la esposa y el padrino le dicen que eso es la cama para dormir [como tiene sábanas blancas y nunca había visto antes una pues piensa que es nieve]. Él dice que ahí no duerme, que se metan ellos ahí si quieren que él duerme en el suelo debajo de la cama donde seguro que no pasará tanto frío como en la nieve.

Se acuesta el marido debajo de la cama y la esposa y el padrino en la cama, y en medio de la noche la esposa y el padrino se ponen a la labor. Entonces, el pastor, debajo de la cama, cuando siente el sube-baja dice: "Mira tú con la nieve, menudos tiritones tienen los de arriba".

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