Este fue el primer libro que leí de un autor que se ha convertido, con el paso de los años y las lecturas, en uno de mis favoritos (imprescindibles). Kadaré nos adentra con su prosa silenciosa en tramas sin estridencias, sorprendentes, firmes, caminos de hierro (ajustados al milímetro) por los que el lector avanza hasta quedar atrapado; nos adentra en el alma de los personajes (con matices y hondura extraordinairos); y nos permite vislumbrar lo que no sabemos: pasear por la historia oteando lo inabarcable de la misma. Es de ley hacer mención a Ramón Sánchez Lizarralde, su traductor, que ha conseguido acercarnos a este autor con su prosa magistral.

El expediente H es, además, un libro maravilloso para todos aquellos que vivimos apasionadamente la narración oral por todo lo que va contando sobre los cantores de epopeyas albaneses herederos directos de los aeda griegos, aunque sobre este tema escribí el 30 de junio de 2009, unos días después de que Kadaré recibiera el Príncipe de Asturias de las Letras. Puedes leer el texto de aquella entrada en el blog de El Decano en Leer más.

Novela - adultos

expedienteH

 

 

 

 

 

Hace unos días recibí con gran alegría la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Ismail Kadare. De este autor solo he leído un libro, un maravilloso libro, un libro imprescindible para comprender la transmisión oral de las grandes epopeyas: El expediente H., en Alianza. Parece mentira que siendo una novela de intriga, con algo de humor, con bastante de crítica política y social, también incluya una buena parte sobre teoría de transmisión oral.
Lo cierto es que a principios del siglo XX todavía existían en los Balcanes rapsodas, aedos, cantores de epopeyas, descendientes del mismísimo Homero. Narradores que llevaban transmitiendo canciones épicas larguísimas de generación en generación a lo largo de miles de años. Y también es cierto que gracias a estos vestigios renqueantes, insólitos milagros de pervivencia, se pudo estudiar y comprender la forma como Homero y sus coetáneos eran capaces de conocer, armar y declamar cantos de miles de versos. 
También es verdad que a principios del siglo XX hubo estudiosos de distintas partes del mundo que fueron a los Balcanes en busca de estos rapsodas para estudiar su forma de memorizar y transmitir las epopeyas.

Partiendo de todos estos hechos verídicos Ismail Kadare escribe una novela maravillosa en la que uno puede, más que imaginar, convivir con los universitarios irlandeses Max Roth y Willy Norton que tratan de sobrevivir en la asfixiante Albania de la dictadura, y que intentan mantener viva la llama de la emoción mientras escuchan y estudian a los rapsodas que pasan por la kafkiana posada "El cráneo del búfalo". Y todo esto enredado con espías mediocres, personajes hastiados y parajes inhóspitos. 
Sin duda se trata de una novela emocionante para los que amamos la oralidad.
Kadare es uno de esos autores que siempre tengo pendientes, de esos de los que dices en cuanto tenga tres o cuatro días despejados me pongo con sus libros (parece ser que El palacio de los sueños es su obra más destacada), creo que ya tengo la excusa que necesitaba para ponerme de lleno con él y su obra.

[Aquí la reseña de El Palacio de los Sueños]

 

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