El 21 de febrero se publicó este reportaje que me hicieron para la agencia de noticias EuropaPress (y que se publicó en varios medios de tirada nacional). Para escribir el artículo me hicieron una entrevista (que os incluyo completa al final, tras el artículo). El reportaje podéis leerlo directamente en la web de EuropaPress (o en estos pantallazos aquí debajo). 

 

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Entrevista de Ana Rodríguez Álvarez, de EuropaPress 

 

Más de media vida contando cuentos, ¿qué significan para ti? 

Los cuentos son compañeros de viaje desde que tengo recuerdo: cuentos leídos, escuchados, contados, soñados. Pero después de 25 años teniéndolos en la garganta creo que también son muchas otras cosas, son mirada, palabra, emoción, viaje, risa, otros, astucia, pan, verdad…

 

¿Cómo empezó todo?  

Todo empezó un 4 de febrero de 1994 cuando Mariaje y yo fuimos a la primera edición del Viernes de los Cuentos. Era una propuesta organizada por el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara y la Biblioteca Pública del Estado: se abría la biblioteca a las once de la noche y quien quería venía a contar cuentos y quien quería, a escucharlos. Nosotros fuimos  a escuchar y, sin saber muy bien cómo, yo acabé contando. Aquel fue un primer paso de un largo camino que me ha traído hasta aquí. 

 

En todos estos años ¿Qué momento recuerdas con especial cariño? 

Recuerdo muchos momentos emocionantes, y aunque una gran mayoría de ellos están relacionados con funciones señaladas en las que ocurrió algo especial (y que fueron aquí o en otros países), también muchos grandes recuerdos son del día a día de esta vida de cuento. Porque, de alguna manera, es habitual que en todo espectáculo de narración haya algún momento memorable. Por ejemplo, ahora mismo recuerdo con mucho cariño las funciones de cuentos que estoy haciendo en estos días en mi pueblo para festejar estos 25 años contando cuentos. Es, en verdad, un momento muy especial para mí.

 

¿Qué es necesario para convertirse en narrador de cuentos? ¿Qué características tiene que tener un buen narrador oral?

En principio todo el mundo puede (y debe) contar cuentos, y para ello basta (en esencia) con tener una historia para contar y un público al que contar. Otra cosa son los buenos narradores (esos que descollan sobre el común y que pueden ser o no profesionales), creo que para ser un buen narrador es importante tener: una mirada y una escucha atentas, una voz propia, ser honesto y respetuoso (con el público, con las historias, con el colectivo de profesionales), no dejar de reflexionar ni de formarse, tener capacidad de juego (con las historias, con las palabras, con el público) y mimar un repertorio propio. Se me ocurre así de primeras, seguro que si me pongo a pensar con más detalle te diría otras cuantas características más.

 

¿Qué papel juega el lenguaje no verbal para contar un cuento? ¿Influye el lugar en el que se cuenta?

El lenguaje no verbal ha de sumar a la historia que se está contando. En mi opinión no ha de ser redundante y sí ha de aportar, apoyar, añadir información a lo que se cuenta. No debemos perder de vista que la verdadera protagonista es la historia, todo lo que hagamos a su favor (con el cuerpo, la voz, la emoción, la mirada…), estará bien, todo lo que vaya en su contra, no lo estará.

Yo soy bastante parco con el lenguaje no verbal, apenas torso, cara y brazos andan aportando detalles a la historia. Digamos que disfruto más enredando con la palabra desnuda, paladeándola, jugando con ella y dando color a la historia (podría decirse que pertenezco a una rama más palabrera que teatrera de la narración).

En cuanto al contexto, sí, es muy importante. Y sí, influye mucho. Esto de contar cuentos es una propuesta artística muy sencilla (un cuentista, un público y una historia), pero también muy frágil. Cualquier detalle inconveniente puede dar al traste con todo el trabajo previo (que a veces es mucho, piensa que hay espectáculos de narración que he tardado casi tres años en montar y que duran apenas una hora y media con el público): una sala ruidosa o con mala acústica, un espacio frío o en el que hace mucho calor, una ventana que despista, una puerta visible para el público… son muchos detalles los que hay que tener en cuenta.

 

¿Qué sientes cuando se hace el silencio y puedes contar cuentos o simplemente contar...? 

Siento una gran responsabilidad: el público calla y te da la palabra. Pero también una gran felicidad: es el momento de la historia, de irse de viaje, de disfrutar de una gran aventura en buena compañía.

 

¿En qué va a consistir el evento del próximo día 22 de febrero?  ¿Qué significa para ti celebrar esta fecha tan señalada acompañado de algunos de los mejores narradores orales del país?

El 22 de febrero celebro mis primeros 25 años contando cuentos, me siento muy privilegiado por ello, creo además que los cuentos me han dado (y me siguen dando) mucho, por ello quería celebrarlo de una manera especial. Y no se me ocurrió mejor forma de hacerlo que convocar al público para contarles cuentos en compañía de amigos y colegas de oficio. Porque no hay mayor fiesta que escuchar y contar cuentos con la gente que quieres.

 

Tanto los niños como los adultos vamos a una sesión de cuentos para vivir una realidad distinta a la nuestra ¿Qué retos tenéis vosotros como narradores cuando os enfrentáis al hecho de contar historias? 

Para los narradores contar una historia es un modo de revivirla. Y es que de alguna manera habitamos los cuentos que contamos (sí, nosotros no actuamos, contamos desde nuestra propia voz, una voz cargada de verdad). Esto hace que quizás el reto de los cuentistas sea no quedar completamente desnudo en escena. Encontrar el lugar justo donde dar todo y, al mismo tiempo, preservar algo de uno mismo.

 

¿Por qué crees que tengamos la edad que tengamos siempre nos gusta que nos cuenten cuentos? ¿Qué nos aportan o cómo influyen en nuestras vidas? 

Esta respuesta es fácil: los cuentos nos han hecho humanos. Lo que nos diferencia de los animales es la ficción, y durante 70.000 años las historias contadas y escuchadas fueron el plato fundamental que alimentó la ficción. Las historias hicieron a los seres humanos que hicieron las historias. Por eso siempre estamos dispuestos a escuchar una buena historia, es algo que resuena en lo más íntimo y profundo de cada uno de nosotros. Son puro alimento.

En cuanto a lo que nos aportan, bueno, sobre esto podría estar hablando horas: cultivan la ficción, entretienen, emocionan, trabajan la atención, fomentan la creatividad, dan la voz al más débil, son los sueños de la comunidad, llegan adonde la razón no alcanza, cultivan el criterio estético y artístico, dan palabras, amplían el mundo, precisan y generan espacios de libertad, nos entrenan para la vida, trabajan la expresión oral, son gimnasia para el pensamiento, preservan la memoria común, etc.

 

¿Cuáles son tus cuentos favoritos?

Como te puedes imaginar son muchos, pero disfruto especialmente con los cuentos populares del tipo “maravillosos” y con los cuentos picantes y obscenos populares, son sencillamente desopilantes.

 

Además, este mes de febrero es especial también por la publicación de dos libros “Contar” y “En busca de los tres reyes animales”, ¿qué nos vamos a poder encontrar entre sus páginas? 

El primero de estos dos libros es un libro informativo, un libro pensado para niños (a partir de diez años) y jóvenes (alumnado de secundaria) que da unas cuantas pistas para contar cuentos. Espero que tenga buena acogida, y creo que también va a interesar a los adultos que se animen a contar cuentos o, simplemente, a conocer la tramoya que hay detrás de las historias contadas.

En cuanto al segundo libro, “En busca de los tres reyes animales” es una mezcla entre novela juvenil y libro informativo pensado para acercar la tradición oral a los estudiantes de secundaria.

 

¿Tiene algún proyecto a la vista durante los próximos meses? 

Sí, llevo varios años trabajando en verano contando cuentos en América y mi gran proyecto de este año es coger vacaciones en julio y en agosto para disfrutar de mi familia, pasear, leer unos cuantos libros que tengo pendientes y, si cedo a la tentación, escribir un par de libros en los que ando enredado.

 

Por último, ¿Cómo se puede contar el cuento perfecto?  

Dejando a un lado esa idea del “cuento perfecto” que resulta algo espeluznante, creo que para contar una buena historia hace falta, entre otras muchas cosas que te dije en la cuarta pregunta, tener buena escucha. Sí, cada vez estoy más convencido de ello.