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Contar cuentos

Contar cuentos es mi oficio, vivo, literalmente, del cuento.

En febrero de 1994 comencé a contar cuentos en público, de hecho el momento exacto fue el primer viernes de los cuentos que se celebró en la biblioteca pública del Estado en Guadalara (en aquel entonces sita en el Palacio del Infantado), en noviembre, cuando se abría la biblioteca un viernes de cada dos a las 23,00 para contar cuentos y escuchar cuentos.

En 1994 comencé a cobrar por contar cuentos, desde entonces estos años han sido un camino que ha ido definiendo mi oficio y mi forma de vida. Tengo suerte, me gusta esto que hago para ganarme el pan.

[¿Algo más sobre los cuentos?]

 

¿Qué es una sesión de cuentos?

Una sesión de cuentos consiste en contar varios cuentos durante un tiempo limitado a un grupo concreto de personas. Las sesiones de cuentos varían mucho dependiendo de distintos factores, por ejemplo, un caso extremo: no contaré los mismos cuentos (ni el miso tiempo) a un grupo de 40 niños de 3 años sentados en la alfombra de clase que a un grupo de 100 adultos que están tomando copas en un bar. Tampoco la sesión durará lo mismo, evidentemente.

 

¿Dónde suelo contar cuentos?

Bibliotecas, institutos, colegios, teatros, salones, casas de cultura, bares, cafés, parques, plazas... Por toda España, incluso algunas veces fuera de España (México, Chile, Perú, Costa Rica, Paraguay, Bolivia, Panamá, Argentina, Guinea Ecuatorial, Túnez, Suiza, Portugal, Bélgica, Francia, Grecia...).

Más adelante podrás leer cuáles son las condiciones ideales para contar cuentos.

 

Algunos lugares peculiares en los que he contado

[seguro que recordaré más sitios, dame algo de tiempo]:

  • En Guadalajara, en el XX Maratón de los Cuentos (2011), conté en la Cripta de los Mendoza, en la Iglesia de San Francisco, absolutamente alucinante (mira las fotos). Y también en Guadalajara, en 2012, conté en el Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo, increíble también.
  • En Madrid he contado en ¡El foso de los monos! de la antigua casa de fieras de El Retiro... toda una experiencia.
  • En Jaca conté con Virginia Imaz (y más adelante con Martha Escudero) en la ciudadela, el viejo cuartel que está en el centro de la ciudad y que en verano abre sus puertas para que los adultos puedan escuchar cuentos (no te lo pierdas, por la noche nos alojaron en un castillo con unas vistas espectaculares).
  • En Costa Rica, en la Feria Internacional de las Artes, conté en un vagón de tren adecuado para contar cuentos.
  • En Chile conté con Carlos Genovese y Paula Carballeira en la casa de Neruda en Valparaíso (La Sebastiana).
  • En algunos pueblos, en verano, con la fresca de la noche, he contado en la puerta de la iglesia o de la ermita, como se hacía en la Edad Media.
  • En Liétor (Alabacete), conté en la Ermita de Belén, una de las más representativas de pintura popular del SXVII.
  • En Yunquera de Henares conté en una antigua bodega, bien estrecha y alargada, con una acústica impecable.

 

Cuentos ¿para quién?

Cuento cuentos para todas las edades, desde niños y niñas de 0-3 hasta centros de mayores, desde colectivos específicos (mujeres, grupos en dificultad social, adolescentes, tercera edad...) a grupos de diversa condición.

Lo ideal es contar a grupos homogéneos, ya que así sus centros de interés son similares y puedes contar cuentos que sabes que funcionarán para todos. Por ejemplo, en un colegio, contar a niños de primer ciclo de primaria (dos o tres clases juntas) es mejor que no contar a una clase de primero, otra de tercero y otra de sexto. A cada edad le interesan cosas distintas y es más difícil encontrar cuentos a gusto de todos. De cualquier manera agrupar por edades homogéneas sirve para afinar mucho más en los cuentos, pero tampoco es demasiado problema contar a edades diversas. No son pocos los CRA's en los que he contado a chavales entre 3 y 14 años y hemos pasado un rato estupendo de cuentos. Ni pocas las sesiones familiares en las que hay gente de toda edad y condición y juntos disfrutamos de las historias.

 

¿Cómo cuento cuentos?

Cuento cuentos de distinta manera, según a quién voy a contar: si se trata de niños cuento cuentos que sé que pueden encontrar después en los libros, de hecho llevo los libros para que sepan de dónde saco los cuentos. A veces utilizo apoyo de ilustración. Pero siempre cuento.

Con adolescentes y adultos no suelo llevar libros, aunque siempre cito de donde salen los cuentos (a veces incluso llevo los libros de donde los he sacado). 

 

¿Qué cuentos cuento?

 Los cuentos que cuento salen de tres sacos: 

  • Cuentos tradicionales. De tradiciones y orígenes muy diversos.
  • Cuentos de otros autores. 
  • Cuentos propios.

Salvo cuando cuento cuentos propios siempre cito el origen de todos los textos que cuento o muestro los libros de donde han salido y facilito bibliografías.

 

Condiciones ideales para una sesión (el lugar, el entorno, la disposición...)

Para contar cuentos es importante conseguir crear un espacio de intimidad, así, los cuentos podrán ir sin problemas de corazón a corazón. Algunas cuestiones elementales que hay que seguir repitiendo, mejor siempre: un lugar cómodo, ni demasiado frío ni demasiado caliente, que no sea zona de paso, que no haya ruido, que la puerta de entrada esté frente al escenario (detrás de quienes escuchan), buena acústica (¡¡hay que huir de los gimnasios!!), siempre mejor con la gente sentada en sillas (sí, también los niños, mucho mejor sillas o bancas que no en el suelo o en la alfombra), que no haya ventanas que puedan despistar en escena, etc. Cosas, como ves, bastante sensatas.

Aquí tienes un documento elaborado por AEDA, la asociación de profesionales de la narración oral en España, en el que se dan unas pautas muy muy claras. Te animo a que lo leas, lo imprimas, lo difundas... y lo tengas bien presente.

 

Tiempos

La duración de la sesión de cuentos oscila entre la media hora y la hora y media. Unas pistas que varían en función de la gimnasia de orejas que tengan los oyentes (si han escuchado muchos o pocos cuentos):

  • Una sesión para niños de 0-3 años puede durar entre 25-35 minutos.
  • De 3-4 años las sesiones suelen ser entre 30-45 minutos.
  • De 5-11 años la duración puede rondar los 50 minutos sin problemas.
  • En institutos (12-17 años), si los horarios lo permiten, puedes llegar y pasar incluso la hora.
  • Para adultos, hora-hora y cuarto es lo mínimo. Alguna vez he llegado a contar dos horas y media seguidas. No me importa el tema del tiempo (no es cuestión de repertorio), lo que me interesa es que todos estemos disfrutando de la sesión.

 

Algunos recursos

Dependiendo del público, aunque sobre todo con niños y niñas, a veces utilizo un par de recursos. Se trata de cuentos con apoyo de ilustración (sobre todo cuando la atención va decayendo al final de la sesión), siempre que se trate de ilustraciones que sumen al texto; y de cuentos participativos, cuentos en los que quienes escuchan me ayudan de alguna manera. En mis cuentos participativos la gente no alborota ni tiene que levantarse ni gritar ni cosas así, se trata de una participación sosegada y divertida, ah, y de una participación de todo el grupo (no de dos o tres elegidos entre el público, es decir, no saco nunca voluntarios).

 

Más

Para preparar las sesiones de cuentos, si has contactado conmigo, en esta web dispones de algunos materiales que pueden resultarte de utilidad: mis espectáculos de narración oral, fotos, biografías y currículos.

Si voy a contar en tu centro, teatro, casa de la cultura... es importante que compruebes que la sesión que concertamos aparece en la agenda de mi web y que los datos son correctos. Si hubiera que hacer alguna modificación no dejes de escribirme.

 

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